Es de destacar que existe una herramienta TIC para cada uno de los procesos de lectura (vistos hace dos entradas), aunque ninguna de ellas identifica el rendimiento del discente, sino que es el docente quién debe identificar si hay o no dificultad basándose en el desarrollo evolutivo del niño/a. Un hándicap que encontramos a dichas herramientas TIC es que no nos permiten establecer comparaciones, por lo que deberemos ir a pruebas estandarizadas que nos permitan situar al alumno/a en un percentil y saber la desviación típica en la que se sitúa con respecto a la media poblacional. Si quisiéramos conocer si los estudiantes poseen los requisitos para poder leer (funciones ejecutivas y conciencia fonológica), nos pasaría lo mismo; es decir, no podríamos comparar los resultados del discente con algo objetivable.
Sin embargo, cabe señalar que evaluar es siempre más sencillo desde un ordenador, dado que tenemos acceso a los tiempos de reacción del alumnado, lo cual nos facilita la gestión de los datos y nos ofrece información muy relevante, como la velocidad de procesamiento de la información. Dicho dato es sumamente esencial porque compensa las dificultades que existen en otros procesos ejecutivos, por ejemplo, descargando el peso de la memoria de trabajo.
La evaluación está cambiando
Evaluar es un concepto que supone diferencias lo que se denomina como "generaciones", en función de si la citada evaluación tiene una serie de características u otras.
Así, hablamos de 1ª Generación (evaluación informatizada), cuando nos referimos simplemente al cambio de formato (de papal a digital). Es la evaluación más común y, aunque la prueba sea exactamente la misma, puede suponer mayor dificultad para el alumno/a si éste no está familiarizado con el uso del ordenador. Este es un aspecto que no suele tenerse en cuenta y que es de gran relevancia, pues el tiempo de realización sería mayor si no hay una familiarización con lo multimedia.
Podemos decir que no existen evaluaciones que se correspondan con la 2ª Generación (evaluación adaptativa), pues todas las pruebas están formadas por ítems.
En la 3ª Generación (evaluación continua), nos encontramos con el BLOC (Batería del Lenguaje Objetiva y Criterial) de Puyuelo, que trata de responder a la necesidad de detectar las alteraciones del lenguaje infantil, tanto en casos graves como cuando se trata de un retraso en el lenguaje. Lo más destacado de esta evaluación es que tiene el objetivo de detectar en qué nivel concreo se producen esas alteraciones/retrasos para focalizar la intervención en ese nivel concreto. Si quiere saber más sobre el BLOC, haga click aquí para leer un artículo científico sobre esta prueba.
En relación a la 4ª Generación (evaluación inteligente), decir que es España todavía estamos empezando. Un ejemplo de ellos es la facultad virtual enmarcada en la Web 3.0.
LOLEVA
En relación a los procesos de la lectura y su evaluación, el profesor nos mostró un ejemplo de cómo usar las nuevas tecnologías para la evaluación (LOLEVA) e intervención sobre el aprendizaje y las dificultades de la lectura (sistemas de reconocimiento de voz).
¿Qué es el LOLEVA? Es una herramienta informática que sirve de
apoyo en las aulas y que permite una evaluación e intervención en las posibles
dificultades que existan. En ella se trabajan aspectos como la competencia
lectora y la conciencia fonológica. Se ha comprobado que
tiene gran impacto positivo en los procesos lectores en el alumnado de
Educación Infantil.
¿Qué es el sistema de reconocimiento de voz (SRV)? Es una herramienta
de escritorio que facilita el acceso a los programas y contenidos,
especialmente aquellos relacionados con la enseñanza de idiomas, discapacidades
motoras, trastornos del lenguaje, etc.
¿Cómo se aplica?
El LOLEVA requiere que el niño/a identifique que su voz se transcribe y que
lo que está escrito, por lo tanto, lo ha dicho él. Es una
prueba que se relaciona claramente con el método constructivista, al llevarse a
cabo por la vía directa a la vez que trabaja y hace hincapié en la conciencia
fonológica.
Para realizar la evaluación con el loleva, se analizó la misma principalmente
con ejercicios de conciencia fonológica. Evaluando la
conciencia fonológica, obtenemos información sobre posibles dificultades en las
habilidades lectoras. Los niveles de conocimiento fonológico, de menor a
mayor dificultad que trata el programa son:
- Conocimiento o sensibilidad a la rima y aliteración. El niño descubre que dos palabras comparten un mismo grupo de sonidos, bien al principio o al final de la palabra.
- Conocimiento silábico. Capacidad para operar con los segmentos silábicos de la palabra.
- Conocimiento intrasilábico. Identificar que dos palabras comparten el mismo fonema.
- Conocimiento fonémico. Surge como consecuencia de una instrucción vinculada con el aprendizaje de la lectura y en un sistema de escritura alfabético.
En primer lugar, el procesamiento léxico es
dónde suelen encontrarse más dificultades en el aprendizaje de la lectura, por
lo que requiere una evaluación cuidadosa. Estos déficits los podremos observar
si existen dificultades en las palabras extranjeras de uso común en castellano,
en los homófonos, pseudohomófonos o en las palabras de distintas categorías (de
contenido, funcionales, largas, cortas etc.). También podemos ver los déficits
en la ruta fonológica a través de la lectura de pseudopalabras y palabras poco
frecuentes. Para evitar el efecto del contexto lingüístico se utilizan palabras
aisladas.
Con respecto a la evaluación del procesador sintáctico,
muchas de las dificultades vienen asociadas a la limitada capacidad de
memoria a corto plazo de algunos sujetos. Entre estas actividades pueden ser útiles las tareas de asociación
dibujo-oración, la segmentación de oraciones en constituyentes mediante
indicadores o señales y las tareas de lectura en voz alta de textos sencillos.
Haz click aquí para ver una presentación del LOLEVA.
Otra de las herramientas de evaluación que nombramos en clase es el programa LOLE, para intervenir en los procesos que evaluó el
loleva. Contiene tareas individuales y grupales para cada proceso con una planificación
por semanas bastante extensa.
En conclusión, consideramos que estas herramientas son muy útiles y necesarias para nuestra
profesión docente. Un sistema educativo de calidad debe, ante todo, procurar la equidad
educativa. Nuestro propósito como docentes debe ser respetar las minorías, buscar soluciones
consensuadas por toda la comunidad educativa frente a los problemas y lograr
que dichas minorías alcancen los mismos niveles académicos que el resto.
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