miércoles, 5 de abril de 2017

Caso 2. Joven de 13 años de 1º ESO (22/3/17)

¡Bienvenidos de nuevo!

A lo largo de esta entrada os presentaremos el caso 2.

Esta vez, el protagonista es un joven de 13 años que está cursando 1º ESO. Es un estudiante con problemas en el rendimiento académico; sin embargo, tiene una inteligencia media-alta, es un niño muy colaborador y tranquilo. Sus problemas se focalizan en una baja fluidez de la lectura, pero no en una mala lectura de palabras, ya que lee bien hasta las pseudopalabras. Un aspecto a destacar es que es un niño muy sumiso, aspecto que resulta muy contradictorio con las declaraciones de sus profesores/as. 
El profesorado lo describe como un niño perturbador y revoltoso en el aula, que distrae a sus compañeros/as y que llama la atención en clase. Además, se quejan de que el estudiante nunca hace los deberes. Posteriormente, se detectó que el joven sí hacía los deberes, pero se lo "olvidaba" en casa.
La postura de la madre del discente es la siguiente: mujer separada del padre del niño, que siempre lo consideró como diferente y peculiar, incluso lo presentaba siempre como un niño con TDA. La madre lo describe como un buen niño, sin ponerle ninguna característica negativa. Es de destacar que no existe una buena relación entre madre e hijo, dado que no supervisaba el trabajo que tenía el niño: deberes, exámenes, etc. Desde el centro educativo se avisó a la madre para que realizara una supervisión del estudiante, pero ésta hizo caso omiso.

¿Cómo se trabajó con este estudiante?

El procedimiento que se llevó a cabo con este alumno fue muy similar al que se practicó con el Caso 1, exceptuando un detalle: en este caso, la madre reaccionaba con cierta incredulidad y rechazo cuando le decían que su hijo no tenía ningún problema, cuando rechazaban el diagnóstico que ella suponía que tenía su hijo (TDA).
Cabe mencionar que gracias a la intervención, el joven mejoró mucho en lectura de forma objetiva, demostrando una capacidad importante para aprender contenidos escolares: buena capacidad de memoria, control inhibitorio, flexibilidad cognitiva, capacidad para realizar tareas durante tres horas sin perder la concentración, etc. Sin embargo, el estudiante no paraba de empeorar sus resultados escolares; de hecho, el último contacto que se tuvo con él se informó de que había suspendido ocho asignaturas. Lo que más sorprendente era que aprobaba matemáticas y física, mientras suspendía materias como música o educación física.


Os presentamos algunas de las actividades que realizó este alumno

El estudiante hizo entradas en las que reflexionaba sobre qué le gustaría ser de mayor o describía su día a día.
  • Lectura de un texto sacado de Rayuela, de Julio Cortázar
Muchas de las palabras de este texto son pseudopalabras. El estudiante leyó el texto, en líneas generales, bastante bien y sin hacer lexicalizaciones.


Finalmente, los especialistas que trabajaron con este niño concluyeron que el problema no partía del niño, sino que quizá la causa del problema estaba en su entorno. Era un niño que se manejaba perfectamente con cualquier herramienta y era capaz de realizar cualquier tarea académica, fuera cual fuera el nivel de dificultad de la misma. Lo que quedó claro es que la dificultad lectura, en caso de existir, sería muy leve.

No hay comentarios:

Publicar un comentario